Sé que a veces cometo errores y que no me doy cuenta hasta que es un poco tarde. Sé que hace mucho tiempo que no escribía para ti y que eso no significa que no te quiera más que al principio. También sé que en este momento deseo, más que cualquier otra cosa, verte sonreirme y abrazarte, aunque me hagas notar que no merezco estar contigo. Es sólo que de verdad estoy triste porque a veces no sé llevar esto inmenso que siento por ti y cometo errores. Eres tú mi amor. Sólo quiero que me disculpes por mis despreocpaciones.
Puedo pedir disculpas por mi descuido e intentar recompensarte con una mirada y una caricia poderosa. No dudes que no dejo de pensar en ti a cada instante, en cada minúsculo detalle temporal de mis despreocupadas células existentes. No puedo, ni quiero imaginar los tiempos sin ti, sin tu sonrisa energizante y tu piel que hace que mi líbido no encuentre un espacio cerrado donde esconderse por pudor.
Una noche se transforma en una existencia completa cuando me cobijo bajo la única compañía de la luna. Tu aroma, tu suavidad, tus gestos delicados y mínimos por ser detallistas pero gigantes por ser amor, tu belleza, tu preocupación enternecedora, el exsultante registro de tu voz angelical, todo se hace demasiado ausente, la soledad golpea con brutalidad cuando no te siento a mi lado. Quisiera pensar que también tienes dedicaciones emocionales para mí, aunque el ruido nos ensordesca y los arrepentimientos, a veces, te hagan mirar más al horizonte que a mis ojos.
Tus besos suavizan mi boca con el resplandor del amor. Lo puedo comprobar cada vez que me haces volar y eliminas el tiempo de esta dimensión. Tú y sólo tú tienes el poder de poner en mis manos el encanto absoluto y tomar mi corazón con una sola mirada.
Entonces, me encomiendo a tu voluntad lúcida y me entrego a los sentimientos que tú tengas conmigo.
Es la seguridad que me da el verte despertar cada mañana y encontrar en tus ojos la transparencia de quienes hacen la vida con la convicción de ser buenos. Mi amor por ti es un big bang, un crecimiento infinito.
Puede ser que los tiempos me hagan un poco más aspero, puede ser que los vaivenes de los días mermen mi condición de Arturo, pero nunca voy a aceptar que una frase mía te arrebate la libertad y el derecho a pensar distinto a mí. Esos son aprendizajes que me corresponden a mí, no dejes nunca de confiar en tus creencias, en tus percepciones, yo sabré entenderlas, aceptarlas y comprenderlas y en muchos casos las haré mías, como ya me has enseñado muchas.
Te amo.
Seré muro norte y las lluvias me golpearán la espalda, mientras con mis brazos te protegeré del invierno asolador.
Mi armadura de caballero sin señor es la fortaleza en que quiero se dibuje tu rostro, tan hermoso como la cándida naturaleza que nos cobija en nuestros viajes ocultos.
Vine aquí, a este rincón poco agraciado del mundo, para encontrarte, para amarte como nadie imagina que puede llegar a ser un amor y cada día busco e intento nuevas formas de superarme para ser digno de tu misterio, para merecer la energía con la que me impregnas en cada gesto, en cada pequeña palabra que me dedicas. Junto a ti me siento un gigante suave y dedicado. La sintesis perfecta de todas las emociones aparece tan ligada a esa frase que por mucho decirla no alcanza a ser un cliché. Mi chiquita hermosa, te amo.