VUELTA POR EL UNIVERSO

Pasar por las orillas de la inmensidad sin nada que decir es negarnos que vinimos por algo.

Hace un buen tiempo que no encendía un incienso. Había olvidado el aroma de los que tenía guardados en una bolsita. Azules, como de diez centímetros o quizás más.

No sé por qué no lo había hecho, nunca hubo una razón para dejarlos allí, sobre el librero de mi pieza. Alguien me dijo que puede ser porque después tanto maltrato, el cuerpo duele hasta perder las ganas de todo. Puede que esté en lo cierto.

El punto es que volver a encender uno es como darle sabor al agua, como hacer el amor y no sólo tener sexo, como ver los primeros brotes después del frío. Es como esa sensación de estar a las puertas de algo esperado y retrasado. Es para mi olfato ver-de nuevo, el anuncio de otros rumbos, de otras vidas.


Con este aroma las cosas ya no son definitivas, hay miles de nuevas caricias recorriendo mi espalda y cada vez están más lejos las mismas figuras que pidieron aire y se ahogaron en sus propios miedos. En este nuevo color, no hay espacio para las estafas ni para arrepentimientos.

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VUELTA POR EL UNIVERSO es un espacio de expresión, libre y autónomo, que intenta cumplir con el mandato universal, la comunicación.